Menú Cerrar

Un regalo para Irene: dando voz a una compañera que está sufriendo en la empresa

Por suerte o por desgracia el ser la cabeza visible de un proyecto como “Yo soy tu madre”,  cuya temática es la conciliación y las personas en las empresas tecnológicas, es una fuente de contacto para compañeros que no encuentran apoyo o vías de solución a sus problemas relacionados con su propio equilibrio como personas en la empresa.

No es la primera vez que alguien nos contacta en modo privado en busca de un poco de esperanza, al fin y al cabo, para situaciones de índole muy difícil.

Varios casos de despido vinculado a maternidad, a la crianza de hijos, algunos de cambio laboral por causas relacionadas con empresas poco éticas con sus trabajadores y el caso de hoy; una persona  que se puso en contacto con nosotros y con la que nos hemos comprometido a recoger su historia y ayudarla en la forma en que podamos para aliviar la carga emocional que siente.

Hoy os quiero hablar de Mobbing en la empresa, que es lo que cree sufrir esta persona, y a la que yo creo.

Por eso te encuentras ante este artículo en el que primero leerás en manos de la persona afectada lo que está sufriendo a nivel psicológico y finalmente indagaremos un poco más en este tema del que rara vez hablamos.

Las palabras de Irene (nombre ficticio)

Escribo para no caer en una depresión. Estoy aislada, en una mesa, con mi portátil, y sin nada que hacer. Busco cursos relacionados con mi profesión, que mantengan mi mente ocupada, pero son demasiados meses con muchas promesas. Promesas que nunca llegan, y la realidad es que si tengo tareas (muy pocas veces), no se corresponden con las tareas de mi categoría profesional. Me siento marginada, minada, siento que la gente que me rodea y no conoce mi situación en profundidad, no entiende por lo que estoy pasando, esto es un infierno. Sólo espero que me sirva para hacerme más fuerte.

Llevo así desde que me reincorporè de mi baja maternal.

El peor año de mi vida laboral. 

Estuve unos meses con proyecto, pero antes de comenzar me pidieron que aumentase mi jornada, me negué. El tiempo que estuve en el proyecto, me miraban con desprecio por ejercer mi derecho de jornada reducida. Las tareas que realizaba no se correspondían con mi categoría profesional; me sentía minusvalorada.

El 80% del tiempo no he tenido proyecto; he estado sin compañeros de equipo, sola. 

Escribir me sirve de terapia, me alivia sentir que al menos, me tengo a mí misma dentro de esta cárcel.  Y cuando alguno pasa por aquí, intento ser lo más agradable posible

Procuro que no se note el peso de la tristeza. Pero no duran mucho tiempo, enseguida van a otro proyecto nuevo. Y eso reafirma que no es que no haya trabajo, es que el trabajo no es para mí, me siento discriminada. 

Rocío es de otro departamento, se sienta lejos. Siempre anda muy liada, pero cuando tiene un hueco me avisa para charlar un rato, y me aconseja con su larga experiencia. Me acompaña en esta dura etapa que me ha tocado vivir. A veces se me escapan las lágrimas, no puedo contenerme. Me recuerda que hay gente buena. Que esto sólo es una etapa más. Las últimas semanas han sido duras. Hoy está de vacaciones, y lo noto. He estallado con todo lo que me llevo callando meses; no aguanto más tiempo en silencio

Mis amig@s me escriben a menudo, para preguntarme cómo estoy, me da mucha fuerza saber que ahí fuera hay un mundo humano en el que los lazos se conectan. Gracias amig@s!

Mi familia, siempre con su amor incondicional, son la luz que necesito cuando todo está oscuro. Espero salir pronto de esta penumbra, y visualizar nuevos horizontes. Gracias por escucharme y mimarme.

Mis pequeños, sus miradas limpias y sus sonrisas sinceras todavía me hacen creer que la bondad existe. Son el motor de mi lucha. Podría aumentarme la jornada, y probablemente acabaría todo, pero no es lo que quiero. Y tampoco quiero irme. Quiere defender que tengo un derecho, y que eso no implica que se me haga daño. A ver cómo acaba esto. 

Ojalá nuestra voz se alzara más a menudo, ojalá la realidad nos permitiese tener un hueco en el mundo laboral. Somos juzgadas por querer tener tiempo para ver a nuestros hijos crecer. Si mi madre no me hubiera dado lo que necesitaba en su momento, ahora no estaría aquí escribiendo estas líneas. Muchas Gracias mamá. Estoy descubriéndome a mí misma, y al mundo. Las crisis sirven para algo. Yo quiero darle lo mismo que tú me has dado a mis hijos. Ser una madre que Está con sus hijos, pero también una mujer que desarrolla su intelecto.

Ser madre no está reñido con crecer en otras facetas de tu vida, como la profesional. Ser madre no significa ser inútil en otros campos. Soy muchas otras cosas, no sólo madre. Y soy capaz también de muchas cosas. Esto lo escribo para que no se me olvide, no vaya a ser que se crean que han conseguido hundirme. No lo van a hacer. Voy a seguir luchando por un mundo más justo. Por mis hijos, pero sobretodo por mi hija. Porque las mujeres  tenemos una fuerza indestructible que nos hace seguir adelante, a pesar de las piedras que nos encontramos por ser mujeres.

Después de que La VIDA haya transformado mi vida, es imposible permanecer quieta, no puedo. Llevo dos cicatrices en mi cuerpo, ambas me han enseñado que la resiliencia es una ventaja: cuando una dificultad se pone en mi camino, comienza una nueva oportunidad. Por ello, me uno a l@s rebeldes que hacen porque las cosas cambien. No tengo miedo; después de todo, lo peor que me puede ocurrir es morirme. Y prefiero estar viva.

 

Exteriorizar nuestros sentimientos

En esto de superar problemas de alta carga emocional el sacarlos fuera de nosotros mismos es un ejercicio que nos ayuda a ir cambiando el foco interior a exterior para poder ir superando fases e ir objetivando hacia un plano menos emocional y racional lo que nos sucede.

Irene me contactó con su problema y yo le sugerí este ejercicio de escribir su historia como forma de ir pasando de un plano a otro poco a poco. Según me cuenta Irene, escribirlo le ha servido en cierto grado, y 

espero de corazón que el apoyo de las redes sociales de otros compañeros del sector le sea afable, porque conozco el grado de humanidad existente en este gremio y confío en que la apoyen con sus comentarios y ánimos, porque sentirnos acompañados nos hace fortalecernos.

Irene, mis lágrimas como madre se convirtieron con el tiempo en mi pico y mi pala en el mundo, ahora al leerte de nuevo me siento reflejada en tus palabras, que injusto que la vida como madre trabajadora nos tenga que hacer más fuertes.

Psicología en la empresa

No soy psicóloga de profesión pero cuento con una estupenda profesional a mi lado y juntas trabajamos la mejora empresarial poniendo a las personas en el centro (cada una desde su profesión y competencias).

Por eso, también, le he pedido a Elena Cedillo (mi compañera de emprendimiento) que os comente algún recurso ante situaciones de alta carga emocional como la de Irene en la empresa y esto es lo que os recomienda una profesional en psicología:

Experimentar acoso laboral en el trabajo de forma continua tiene implicaciones importantes en la salud mental de quienes lo padecen: desde depresión, ansiedad, sentimientos de indefensión o incluso el desarrollo de lo que denominamos trastorno de estrés postraumático.

1. Es importante que ante un trauma de esta índole (entendiéndose como trauma una emoción o impresión negativa, fuerte y duradera) seamos capaces de hablar sobre ello y pensar en ello. Cuando narramos lo que nos pasa, damos significado a la experiencia vivida. 

2. Validar y darse permiso para sentir todo lo que se está sintiendo es de gran utilidad, pero recordemos que podemos recuperar parte del control gestionando de forma adecuada las emociones de ira y culpa que puedan aparecer. Los ejercicios de relajación e incluso el darnos a nosotros mismos “instrucciones” o mensajes de confianza y tranquilidad servirán tanto para esto como para recomponer autoestima dañada. 

3. Contar con una buena red de apoyo social y ser consciente del apoyo percibido va a  aminorar los efectos producidos por la situación  y es un buen predictor del incremento del  bienestar psicológico.  

4. El trabajar la asertividad, es decir, el expresar lo que sentimos, lo que pensamos, o incluso responder a las críticas destructivas no de forma agresiva o pasiva,  será útil para hacer valer nuestros derechos y opiniones. También hará que nos sintamos respetados por nosotros mismos y por los demás.

El complejo asunto del “Mobbing”

Es difícil que alguien no haya oído hablar del Bullying en ámbitos como el escolar, pues bien, en la empresa el acoso a una persona se llama específicamente “Mobbing”.

Y aquí es donde entramos en, primero, determinar qué se considera legalmente acoso, segundo, cómo demostrar con pruebas que estamos sufriendo un caso de acoso amparado por la ley, y por último, y sin dejar de lado a las empresas, cómo prevenir y/ o revertir ciertas prácticas empresariales que pueden ser motivo de sufrimiento para las personas que trabajan en las mismas.

Qué se considera legalmente acoso laboral

El acoso laboral está recogido legalmente, en tanto en cuanto, vulnera una serie de derechos recogidos en nuestra Constitución, como el derecho a la dignidad personal o a la integridad física y moral.

Y aquí recojo literalmente de la fuente [1]:

El mobbing puede llegar a ser constitutivo de delito, tipificado en el título VII del Código penal dedicado a “las torturas y otros delitos contra la integridad moral”.

Se regula en el artículo 173 del referido texto legal y de acuerdo con el mismo, cometen delito de acoso laboral quienes “en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima.”

No quiero extenderme demasiado en esta parte, no soy especialista en ello, pero si os dejo las fuentes para los que queráis indagar más en este plano.

La interpretación, por mi parte, de este tipo de procesos, es que son complejos, largos y aparentemente muy duros psicológicamente a tenor de las situaciones, un tanto surrealistas a mi entender, que pueden suceder entre tanto se dirime una causa judicial. Como por ejemplo, tener que seguir en tu puesto de trabajo con un proceso judicial abierto para ambas partes.

Puede que mi interpretación no sea correcta y haya medidas proteccionistas para el trabajador en este sentido, pero por lo que leo y me encuentro por el momento; se me antoja disparatado tener que vivir con tu maltratador una vez denunciado, con la dureza y peligro que ello conlleva.

Cómo demostrar legalmente que sufrimos Mobbing

Igualmente importante y por la parte de la persona que dice estar sufriendo Mobbing es el conseguir pruebas que sean aceptadas a nivel legal para que la justicia pueda dirimir un veredicto.

Entramos en un ámbito legal en el que remito igualmente a las fuentes especialistas y yo sólo recojo algunas de ellas [2]:

Testigos que hayan presenciado la situación de acoso, compañeros de la víctima de acosos.

Fotografías.

Informe pericial médico o psicológico relativo al estado psicológico del trabajador acosado en los que se detallen las consecuencias del acoso: depresión, ansiedad y estrés, entre otros.

Actas de la Inspección de trabajo.

etc.

Hay muchos tipos de pruebas y es importante la forma de recogida, por eso el encontrar un especialista al respecto es de suma importancia.

Lo que quisiera destacar en este punto es que muchas veces pensamos en Mobbing en su versión más de maltrato físico y no en el psicológico y muchas veces desconocemos los recursos oficiales que tenemos, como los del propio Ministerio de trabajo [3]

Cómo prevenir y/o revertir ciertas prácticas en la empresa

No sería justo escribir sólo un artículo desde el punto de vista del trabajador porque, como siempre recalco, la realidad es compleja y en pocas ocasiones se ve reflejada en el esquema mental básico de buenos y malos, blanco y negro.

En este punto, que podría ser sumamente extenso, y pensando en la empresa sólo quiero apreciar una situación que se da con frecuencia en el ámbito tecnológico y que muchas veces asumimos sin más como es el estar sin proyecto en el que trabajar durante tiempos prolongados.

Esta situación que puede parecer irreal en otros sectores; el estar en un puesto de trabajo sin tener trabajo que hacer durante largos periodos, es algo que por distintos motivos (no voy a entrar en ellos) se da y  asumimos tanto empleados como empleadores con relativa normalidad.

Ahora, con todo este asunto, he reflexionado sobre la ventaja empresarial que supone para el empleador el encontrarse en un mercado en el que el trabajador puede tomar con más facilidad la opción de encontrar otro trabajo y no terminar con un estado psicológico inestable provocado por esa situación.

Una buena práctica empresarial sería no dejar a trabajadores sin proyecto durante periodos prolongados, cosa que suena fácil pero que en un mercado donde muchas veces se depende de variables como el “outsourcing” de trabajadores, cadenas interminables de mandos para la distribución de trabajos u otros es más complicado de realizar, aunque matizo, no imposible y algo en lo que la empresa podría aportar soluciones si realmente quisiera proactivamente actuar.

Entrando ya en la posición a adoptar por la empresa “le importa y quiere hacer algo por remediarlo”; entraríamos en el estudio de la situación y diseño de medidas correctoras teniendo en cuenta a todos los actores implicados y poniendo a los profesionales necesitados en la puesta en marcha de la solución; en donde es muy posible que entren especialistas como psicólogos, expertos en coordinación de proyectos, etc.

Muchas veces los tiempos entre proyectos, aún con un buen diseño y puesta en marcha, sufren de tiempos de espera por mercado, etc, pero esta situación no puede recaer únicamente sobre los perfiles que por “sesgos” como la maternidad u otros que nos hacen pensar que son trabajadores menos valiosos que otros.

Repartir equitativamente los tiempos de espera y de forma trasparente para todos los trabajadores es otra forma de corrección por parte de la empresa.

El sufrimiento humano fuera de la legalidad

Como final a este artículo quisiera poner sobre la mesa una reflexión para todos nosotros:

El viejo debate de la ética y el bien y el mal más allá de lo estrictamente legal o no legal.

¿Crees que Irene (la protagonista de esta historia) tiene que pasar por todo un proceso legal para demostrar su sufrimiento? 

¿Crees que la empresa, sabiendo de su sufrimiento, puede tomar medidas paliativas al mismo sin llegar a la legalidad? 

¿Crees que el entorno de Irene puede ayudarla de alguna manera?

….

Podríamos establecer muchas más preguntas pero mi intención es que reflexiones sobre tu propio estatus y ámbito de actuación, sin tener que llegar al plano legal, ya seas trabajador, empleador, compañero, familiar, etc, de alguien que está sufriendo.

¿Qué harías tu para ayudar a Irene? ¿Harías algo? ….

Pta: como te dije Irene, este año vamos a tomarnos las uvas más tranquilas; este es mi regalo, el de Elena y el de, espero, muchas otras personas que te apoyen desde esta publicación.